PROGRAMACIÓN


La preeminencia de Cristo Parte 1 • Hebreos 1:1-3 • John MacArthur – Pastor-maestro Grace Community Church | Los Ángeles, CA. | 

La familia y el amor al dinero • 1ª Timoteo 6:10 • Santiago Armel – Pastor Iglesia Bíblica Cristiana de Cali | Cali, Colombia | 

El pastor y su caída • Josías Grauman – Pastor Grace Community Church en español | Los Ángeles, CA. | 

Palabras de arrepentimiento genuino • Oseas 14:1-9 • Alejandro Peluffo – Pastor Iglesia Bautista Misionera en Lobos | Buenos Aires, Argentina | 

Una vida controlada por el Espíritu • Efesios 5:19-21 • David Robles – Pastor Iglesia Evangélica León – León, España | 

Conocimiento de Dios • R.C. Sproul - Fundador ministerios Ligonier – Sanford, FL. | 

Los falsos maestros  • Michael Dennis – Pastor Iglesia Bíblica Cristiana de Cali – Cali, Colombia | 

Taller: Leyendo las Escrituras con los ojos de Jesús • Sugel Michelén – Pastor Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo – Santo Domingo, R. Dominicana | 

El ABC de la vida cristiana • 1ª Corintios 10:31-11:1 • David González – Pastor Iglesia Evangélica Teis – Vigo, Pontevedra, España | 

Hasta aquí nos ayudó Yahweh • 1ª Samuel 7:2-17 • Luis Contreras – Pastor Grace Community Church en español – Los Ángeles, CA. | 

Las marcas de un discípulo • Marcos 8:34 • Santiago Armel – Pastor Iglesia Bíblica Cristiana de Cali | Cali, Colombia | 

El andar digno de un cristiano Parte 1 • Efesios 4:1 • Henry Tolopilo – Anciano Grace Community Church en español – Los Ángeles, CA. | 

Características de un falso convertido • Mateo 7:21-23 • Heber Torres – Pastor Iglesia Redentor Madrid – Madrid, España | 

Cómo luce el evangelio en la vida diaria • Miguel Núñez – Presidente Integridad y Sabiduría – Santo Domingo, R. Dominicana | 

Preguntas y Respuestas Conferencia Expositores 2022 | Josías Grauman, John MacArthur, David Pérez, David Robles, Sugel Michelén, Luis Contreras | 

La preeminencia de Cristo Parte 2 • Hebreos 1:4-10 • John MacArthur – Pastor-maestro Grace Community Church – Los Ángeles, CA. | 

Ojo por ojo • Mateo 5:38-42 • Fernando Jaimes – Pastor Iglesia Comunidad de Gracia Bogotá – Bogotá, Colombia | 

Las lenguas del Espíritu • Josías Grauman – Pastor Grace Community Church en español – Los Ángeles, CA. | 

El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento • Lucas Alemán – Director Educación en The Master’s Seminary – Los Ángeles, CA. | 

La gloria que aguarda la iglesia • 1ª Tesalonicenses 4:13-18 • Evis Luis Carballosa – Teólogo y Conferencista – Vigo, Pontevedra, España | 

La tierna misericordia del Siervo del Señor • Isaías 42:1-4 • Benjamín Veurink – Maestro Iglesia Bíblica Cristiana de Cali – Cali, Colombia | 

El invencible amor de Dios • Oseas 1-3 • Sugel Michelén – Pastor Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo – Santo Domingo, R. Dominicana | 

Seguros en Cristo • Juan 17:20-26 • Rubén Videira – Maestro Seminario Bíblico Berea – León, España | 

Renovando la mente en la Palabra de Dios • Romanos 12:1-2 • Paul Washer – Presidente HeartCry Missionary Society – Radford, VA. | 

Honrando al Señor en tu vida • 1ª Samuel 2 • Luis Contreras – Pastor Grace Community Church en español – Los Ángeles, CA. | 

Dios prueba puntualmente • Apocalipsis 9:13-21 • Antonio Ortega – Pastor Iglesia Cristiana de la Gracia – CDMX, México | 

El andar digno de un cristiano Parte 2 • Efesios 4:1 • Henry Tolopilo – Anciano Grace Community Church en español – Los Ángeles, CA. | 

La ceguera espiritual de una generación privilegiada • Lucas 12:54-56 • Sixto Dormi – Pastor Iglesia Comunidad de Berea – Guayaquil, Ecuador | 

La Palabra del Señor permanece para siempre • 2ª Timoteo 4:1-5 • Steven J. Lawson – Presidente One Passion Ministries – Dallas, TX. | 

La justicia por la ley y la justicia por la fe Parte 2 • Romanos 10:10-13 • Adiel Quiñelén • Pastor Iglesia Desde Las Escrituras – Laja, Chile | 

Hombres piadosos: Un pilar de una iglesia bíblica • Efesios 5:22-28 • Justin Peters • Pastor itinerante – Bozeman, Montana | 


¿Cómo murieron los Apóstoles y otros mártires cristianos? John Foxe


Cristo nuestro Salvador, en el Evangelio de San Mateo, oyendo la confesión de Simón Pedro, el cual, antes que todos los demás, reconoció abiertamente que Él era el Hijo de Dios, y percibiendo la mano providencial de Su Padre en ello, lo llamó (aludiendo a su nombre) una roca, roca sobre la cual El edificaría Su Iglesia con tal fuerza que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella. Y con estas palabras se deben observar tres cosas: Primero, que Cristo tendría una iglesia en este mundo. Segundo, que la misma Iglesia sufriría una intensa oposición, no sólo por parte del mundo, sino también con todas las fuerzas y poder del infierno entero. Y en tercer lugar que esta misma Iglesia, a pesar de todo el poder y maldad del diablo, se mantendría.


Esta profecía de Cristo la vemos verificada de manera maravillosa, por cuanto todo el curso de la Iglesia hasta el día de hoy no parece más que un cumplimiento de esta profecía. Primero, el hecho de que Cristo ha establecido una Iglesia no necesita demostración. Segundo, ¡con qué fuerza se han opuesto contra la Iglesia príncipes, reyes, monarcas, gobernadores y autoridades de este mundo! Y, en tercer lugar, ¡cómo la Iglesia, a pesar de todo, ha soportado y retenido lo suyo! Es maravilloso observar qué tormentas y tempestades ha vencido.


Aunque un apóstol le había traicionado; aunque otro le había negado, bajo la solemne sanción de un juramento, y aunque el resto le había abandonado, excepto si exceptuamos aquel «discípulo que era conocido del sumo sacerdote», la historia de Su resurrección dio una nueva dirección a todos sus corazones, y, después de la misión del Espíritu Santo, impartió una nueva confianza a sus mentes. Los poderes de los que fueron investidos les dieron confianza para proclamar Su nombre, para confusión de los gobernantes judíos, y para asombro de los prosélitos gentiles.


I. San Esteban


San Esteban fue el siguiente en padecer. Su muerte fue ocasionada por la fidelidad con la que predicó el Evangelio a los entregadores y matadores de Cristo. Fueron excitados ellos a tal grado de furia, que lo echaron fuera de la ciudad, apedreándolo hasta matarlo. La época en que sufrió se supone generalmente como la pascua posterior a la de la crucifixión de nuestro Señor, y en la época de Su ascensión, en la siguiente primavera.


A continuación se suscitó una gran persecución contra todos los que profesaban la creencia en Cristo como Mesías, o como profeta. San Lucas nos dice de inmediato que «en aquel día se hizo una grande persecución en la iglesia que estaba en Jerusalén», y que «todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles».


Alrededor de dos mil cristianos, incluyendo Nicanor, uno de los siete diáconos, padecieron el martirio durante «la tribulación que sobrevino en tiempo de Esteban».


II. Jacobo el Mayor


El siguiente mártir que encontramos en el relato según San Lucas, en la Historia de los Hechos de los Apóstoles, es Jacobo hijo de Zebedeo, hermano mayor de Juan y pariente de nuestro Señor, porque su madre Salomé era prima hermana de la Virgen María. No fue hasta diez años después de la muerte de Esteban que tuvo lugar este segundo martirio. Ocurrió que tan pronto como Herodes Agripa fue designado gobernador de Judea que, con el propósito de congraciarse con los judíos, suscitó una intensa persecución contra los cristianos, decidiendo dar un golpe eficaz, y lanzándose contra sus dirigentes. No se debería pasar por alto el relato que da un eminente escritor primitivo, Clemente de Alejandría. Nos dice que cuando Jacobo estaba siendo conducido al lugar de su martirio, su acusador fue llevado al arrepentimiento, cayendo a sus pies para pedirle perdón, profesándose cristiano, y decidiendo que Jacobo no iba a recibir en solitario la corona del martirio. Por ello, ambos fueron decapitados juntos. Así recibió resuelto y bien dispuesto el primer mártir apostólico aquella copa, que él le había dicho a nuestro Salvador que estaba dispuesto a beber. Timón y Parmenas sufrieron el martirio alrededor del mismo tiempo; el primero en Filipos, y el segundo en Macedonia. Estos acontecimientos tuvieron lugar el 44 d.C.


III. Felipe


Nació en Betsaida de Galilea, y fue llamado primero por el nombre de «discípulo». Trabajó diligentemente en Asia Superior, y sufrió el martirio en Heliópolis, en Frigia. Fue azotado, echado en la cárcel, y después crucificado, en el 54 d.C.


IV. Mateo


Su profesión era recaudador de impuestos, y había nacido en Nazaret. Escribió su evangelio en hebreo, que fue después traducido al griego por Jacobo el Menor. Los escenarios de sus labores fueron Partia y Etiopía, país en el que sufrió el martirio, siendo muerto con una alabarda en la ciudad de Nadaba en el año 60 d.C.


V. Jacobo el Menor


Algunos suponen que se trataba del hermano de nuestro Señor por una anterior mujer de José. Esto es muy dudoso, y concuerda demasiado con la superstición católica de que María jamás nunca tuvo otros hijos más que nuestro Salvador. Fue escogido para supervisar las iglesias de Jerusalén, y fue autor de la Epístola adscrita a Jacobo, o Santiago, en el Canon Sagrado. A la edad de noventa y nueve años fue golpeado y apedreado por los judíos, y finalmente le abrieron el cráneo con un garrote de batanero.


VI. Matías


De él se sabe menos que de la mayoría de los discípulos; fue escogido para llenar la vacante dejada por Judas. Fue apedreado en Jerusalén y luego decapitado.


VII. Andrés


Hermano de Pedro, predicó el evangelio a muchas naciones de Asia; pero al llegar a Edesa fue prendido y crucificado en una cruz cuyos extremos fueron fijados transversalmente en el suelo. De ahí el origen del término de Cruz de San Andrés.


VIII. San Marcos


Nació de padres judíos de la tribu de Leví. Se supone que fue convertido al cristianismo por Pedro, a quien sirvió como amanuense, y bajo cuyo cuidado escribió su Evangelio en griego. Marcos fue arrastrado y despedazado por el populacho de Alejandría, en la gran solemnidad de su ídolo Serapis, acabando su vida en sus implacables manos.


IX. Pedro


Entre muchos otros santos, el bienaventurado apóstol Pedro fue condenado a muerte y crucificado, como algunos escriben, en Roma; aunque otros, y no sin buenas razones, tienen sus dudas acerca de ello. Hegesipo dice que Nerón buscó razones contra Pedro para darle muerte; y que cuando el pueblo se dio cuenta, le rogaron insistentemente a Pedro que huyera de la ciudad. Pedro, ante la insistencia de ellos, quedó finalmente persuadido y se dispuso a huir. Pero, llegando a la puerta, vio al Señor Cristo acudiendo a él, a quien, adorándole, le dijo: «Señor, ¿a dónde vas?» A lo que él respondió: «A ser de nuevo crucificado». Con esto, Pedro, dándose cuenta de que se refería a su propio sufrimiento, volvió a la ciudad. Jerónimo dice que fue crucificado cabeza abajo, con los pies arriba, por petición propia, porque era, dijo, indigno de ser crucificado de la misma forma y manera que el Señor.


X. Pablo.


También el apóstol Pablo, que antes se llamaba Saulo, tras su enorme trabajo y obra indescriptible para promover el Evangelio de Cristo, sufrió también bajo esta primera persecución bajo Nerón. Dice Abdías que cuando se dispuso su ejecución, que Nerón envió a dos de sus caballeros, Ferega y Partemio, para que le dieran la noticia de que iba a ser muerto. Al llegar a Pablo, que estaba instruyendo al pueblo, le pidieron que orara por ellos, para que ellos creyeran. Él les dijo que poco después ellos creerían y serían bautizados delante de su sepulcro. Hecho esto, los soldados llegaron y lo sacaron de la ciudad al lugar de las ejecuciones, donde, después de haber orado, dio su cuello a la espada.


XI. Judas


Hermano de Jacobo, era comúnmente llamado Tadeo. Fue crucificado en Edesa el 72 d.C.


XII. Bartolomé


Predicó en varios países, y habiendo traducido el Evangelio de Mateo al lenguaje de la India, lo propagó en aquel país. Finalmente fue cruelmente azotado y luego crucificado por los agitados idólatras.


XIII. Tomás


Llamado Dídimo, predicó el Evangelio en Partia y la India, donde, al provocar a los sacerdotes paganos a ira, fue martirizado, atravesado con una lanza.


XIV. Lucas


El evangelista, fue autor del Evangelio que lleva su nombre. Viajó con Pablo por varios países, y se supone que fue colgado de un olivo por los idolátricos sacerdotes de Grecia.


XV. Simón


De sobrenombre Zelota, predicó el Evangelio en Mauritania, África, e incluso en Gran Bretaña, país en el que fue crucificado en el 74 d.C.


XVI. Juan


El «discípulo amado» era hermano de Jacobo el Mayor. Las iglesias Esmirna, Pérgamo, Sardis, Filadelfia, Laodicea y Tiatira fueron fundadas él. Fue enviado de Éfeso a Roma, donde se afirma que fue echado en un caldero de aceite hirviendo. Escapó milagrosamente, sin daño alguno. Domiciano lo desterró posteriormente a la isla de Patmos, donde escribió el Libro de Apocalipsis. Nerva, el sucesor de Domiciano, lo liberó. Fue el único apóstol que escapó una muerte violenta.


XVII. Bernabé


Era de Chipre, pero de ascendencia judía. Se supone que su muerte tu lugar alrededor del 73 d.C.


Y a pesar de todas estas continuas persecuciones y terribles castigos, la Iglesia crecía diariamente, profundamente arraigada en la doctrina de apóstoles y de los varones apostólicos, y regada abundantemente con la sangre de los santos.


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