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martes, 14 de abril de 2020

Salmos 91:1-16

Salmos 91:1-16

Salmos 91 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Morando bajo la sombra del Omnipotente

1 El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.

2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.

3 El te librará del lazo del cazador, De la peste destructora.

4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.

5 No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día,

6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.

7 Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.

8 Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos.

9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación,

10 No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.

13 Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.

14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15 Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.

16 Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.

Comentarios Biblia de Estudio John MacArthur

91:1-16 Este salmo describe la continua proteción soberana de Dios sobre su pueblo frente a los siempre presentes peligros y terrores que rodean a la humanidad. El trasfondo original pueda que sea el de un ejército saliendo a la batalla. La mayoría de los terrores mencionados en este salmo quedan indefinidos, sin duda intencionadamente, de modo que no se omite ninguna clase de peligro de su aplicación. Los creyentes en cada edad pueden leer este salmo para aprender que nada puede dañar a un hijo de Dios excepto si el Señor lo permite. Sin embargo, a la luz de las muchas referencias en los salmos al futuro reino mesiánico (compare especialmente Salmos 96-100), este salmo debe leerse de cumplimiento literal para entonces, 
I. La protección del Señor (91:1-13)
   A. La confianza (91:1, 2)
   B. Los peligros (91:3-6)
   C. Los ejemplos (91:7-13)
II. El compromiso del Señor (91:14-16)

91:1 al abrigo del Altísimo. Un lugar íntimo de protección divina. El uso de "Altísimo" para designar a Dios enfatiza que jamás puede abrumarlo ninguna amenaza. sombra del Omnipotente. En una tierra donde el sol puede ser opresivo y peligroso, una "sombra" se comprendía como metáfora de cuidado y protección.

91:3 lazo del cazador. Aquí se refiere al cazador de aves. La metáfora describe cualquier trama contra el creyente con el designio de hacer peligrar su vida. peste destructora. Aquí  y en el versículo 6 la refernecia específica es a temidas enfermedades, pestes y epidemias (compare Jeremías 14:12; Ezequiel 5:12; 14:19)

91:4 debajo de sus alas. Expone la protección  dada por un ave madre que protege a sus polluelos. 

91:8 Ciertamente con tus ojos. Los justos están tan a salvo en las calamidades que los rodean, ya que son solo espectadores.

91:11, 12 Esta promesa de la protección angelical fue citada distorsionadamente por Satanás en su tentación del Mesias (vea Mateo 4:6)

Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.

Observe que el diablo conoce bien las Escrituras y las tuerce con tal habilidad, que si un creyente es descuidado en el conocimiento profundo de las Escrituras puede ser fácilmente "engañado" y "caer en la mentira". Piense también que la respuesta a las tentaciones del diablo es con las Escrituras, pues la Palabra del Señor es la espada del Espíritu Santo para pelear la batalla espiritual que enfrentamos con el maligno y sus huestes diabólicas. De nada te sirven las armas humanas. La palabra de Dios es la espada de doble filo que desenmascara los engaños y las mentiras del diablo. Asímismo date cuenta que el diablo y sus demonios como excelentes conocedores de las Escrituras permanecen la mayor parte de su tiempo ¿dónde? ... pues en las iglesias, están metidos en todas las religiones del mundo que ellos mismos han creado; allí es el teatro de operaciones donde llevan a miles de millones de almas a su propia condenación, haciéndoles creer que van al cielo. Ahora comprendes por qué debemos estudiar a profundidad las Escrituras y cuán indefensos están todos aquellos que no leen la Biblia con seriedad frente al peligro de condenar sus almas al infierno. Piensa ... si tú no lees la Palabra de Dios con seriedad, no solamente tú irías al infierno, sino que tus hijos, tu esposa, tu esposo -al no ver el ejemplo- estarías condenando a tus propios hijos, a tu misma familia. Esto es algo muy serio, pues se trata de donde vamos a pasar el resto de nuestras vidas en la eternidad, sea con Cristo en el cielo o con el diablo en el infierno. Realmente, es lo más serio que puede haber, si crees en la vida después de la muerte. Nuestro Señor Jesucristo "resucitó" después de morir! ¿Qué mas prueba necesita para creer que hay vida después de la muerte? Otro principio muy importante que nos da Jesús al responder a las tentaciones del diablo es que éste usa versículos sueltos, es decir, sin tener en cuenta el contexto histórico-gramatical en el cual se escribió y la audiencia a quien iba dirigida -obviamente en forma intencionalmente diabólica-. Usted NO debe tomar un pasaje de las Escrituras sin tener en cuenta otros pasajes que se relacionan entre sí, pues hay que tener en cuenta todo el consejo del Señor. Por ello, Jesús le dijo: Escrito está también. El Apóstol Pablo escribió en su Segunda Epístola a Timoteo 3:16 "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia". Los falsos ministros usan versículos sueltos para hacer decir a las Escrituras cosas que Dios nunca dijo. (Comentario en letra cursiva de Jairo Rodríguez)

91:13 el león y el áspid pisarás. En general, una metáfora de la protección de Dios frente a todos los ataques mortíferos (de gobernantes obstinados que son como una cobra que no puede oir a sus encantadores, y que ignoran todas las exhortaciones a la justicia).

91:14 en mí ha puesto su amor. El mismo Dios es quien habla en esta sección (ver versículos 14-16) y describe la bendición que da a aquellos que lo conocen y lo aman. La palabra para "amor" significa un "profundo anhelo" por Dios o un "adherirse" a Dios.

91:16 larga vida. Larga vida era una promesa específica para el santo del Antiguo Testamento por su obediencia a la ley (por ejemplo Éxodo 20:12; Proverbios 3:2). Los profetas también la prometen al pueblo de Dios en el futuro reino mesiánico (compare Isías 65:17-23)

Comentario Bíblico de Mathew Henry

Ver versículos 1—8. La seguridad de los que tienen a Dios como refugio. El que por fe escoge a Dios como su protector, encontrará en Él todo lo que necesite o desee. Quienes han hallado el consuelo de hacer del Señor su refugio, no pueden sino desear que los demás puedan hacer lo mismo. La vida espiritual está protegida por la gracia divina contra las tentaciones de Satanás, que son como los lazos del cazador, y del contagio del pecado que es una peste detructora. Se promete gran seguridad a los creyentes en medio del peligro. La sabiduría les impedirá asustarse sin causa y la fe les impedirá asustarse indebidamente. Lo que se haga es la voluntad de nuestro Padre celestial; y no tenemos razón para temer. El pueblo de Dios verá cumplidas no sólo las promesas de Dios sino sus amenazas. Entonces, que los pecadores acudan al Señor ante el trono de la gracia en el nombre del Redentor, y exhorte a otros a confiar en Él también.

Ver versículos 9—16. El favor de ellos ante Él. Pase lo que pase, nada dañará al creyente, aunque se desaten problemas y aflicciones, no será para dañarlo, sino para su bien, aunque momentáneamente no sean causa de gozo sino de tristeza. Quienes conocen rectamente a Dios depositarán su amor en Él. Orando le invocan constantemente. Su promesa es que, a su debido tiempo, librará al creyente de la dificultad y, mientras tanto, está con él en la tribulación. El Señor administrará todas sus preocupaciones mundanas y preservará su vida en la tierra, en tanto cuanto sea bueno para él. Para animarse en esto, mira a Jesús. Vivirá lo suficiente hasta que haya acabado la obra para la cual fue enviado a este mundo, y esté listo para el cielo. ¿Quién desearía vivir un día más de lo que Dios tenga establecido para hacer alguna obra sea por Él o en Él? Un hombre puede morir joven, pero estar satisfecho con su vida. Pero el impío no está satisfecho ni siquiera con una vida larga. El conflicto del creyente termina en el largo plazo; ha terminado para siempre con los problemas, el pecado y la tentación.

Salmos 91 La Biblia de las Américas (LBLA)

1. El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente.

2. Diré yo al SEÑOR: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.

3. Porque El te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal.

4. Con sus plumas te cubre, y bajo sus alas hallas refugio; escudo y baluarte es su fidelidad.

5. No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día,

6. ni la pestilencia que anda en tinieblas, ni la destrucción que hace estragos en medio del día.

7. Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acercará.

8. Con tus ojos mirarás y verás la paga de los impíos.

9. Porque has puesto al SEÑOR, que es mi refugio, al Altísimo, por tu habitación.

10. No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada.

11. Pues El dará órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.

12. En sus manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.

13. Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al cachorro de león y a la serpiente.

14. Porque en mí ha puesto su amor, yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido mi nombre.

15. Me invocará, y le responderé; yo estaré con él en la angustia; lo rescataré y lo honraré;

16. lo saciaré de larga vida, y le haré ver mi salvación.

Notas de la Biblia de las Américas de Estudio

Salmo 91. Este bello Salmo es un cántico del rey de confianza y protección en medio del peligro. El lenguaje militar es apropiado para un rey: refugio, fortaleza, escudo, abrigo, baluarte, flecha, pestilencia, los ejércitos de miles que caen a su lado (versículos 1-8). Las promesas ofrecidas a él de invulnerabilidad (versículos 5-10), de ser llevado en manos de ángeles (versículos 11, 12), de poder pisar las serpientes y leones (versículos 13) y de una larga vida, también es lenguaje que se refiere al rey. El Salmo está organizado en tres secciones. En la primera (versículos 1, 2) el rey presenta la nota clave del Salmo prometiendo su fidelidad al Señor. En la segunda (versículos 3-13), un sacerdote elabora sobre los beneficios que vienen al rey al prometer su obediencia: Primero, señala a Dios que protege al rey (versículos 3, 4); segundo, señala al rey que no teme en presencia de fuerzas poderosas (versículos 5, 6) y señala al enemigo que cae derrotado alrededor del monarca victorioso (versículos 7, 8). El poema se resume en los versículos 9 y 10, antes de mencionar que Dios milagrosamente enviará ángeles a guardar a su rey para que no caiga (versículos 11, 12). En el clímax del versículo 13, esta voz sacerdotal presenta al rey no meramente como un sobreviviente, sino como un héroe victorioso. En la tercera sección (versículos 14-16), el Señor ofrece un oráculo, prometiendo a su rey la “salvación”, palabra culminante de este Salmo.

Comentario Bíblico Mundo Hispano

SALMO 91 : SUPLICA INDIVIDUAL. ORACION DE CONFIANZA. Este Salmo es uno de los más conocidos; es un salmo de confianza en un tiempo de peligro y de desafío contra los poderes malignos. Aunque no se sabe la fecha de su origen, nada en el Salmo excluye una fecha temprana.

1. Mi refugio, vv. 1, 2. Estos dos versículos enfatizan la comunión íntima con Dios. Los pronombres personales, mío, mío, mi Dios, indican que el salmista gozaba de una profunda comunión personal con el Señor. Usa cuatro nombres de Dios: Altísimo (elyon), Todopoderoso (shadai), Jehová (yahveh) y Dios (elohim). Dice Calvino: “Aunque muchos hablan de la providencia de Dios y dicen creer que Dios cuida a los suyos, pocos están dispuestos a dejar su seguridad completamente a él.” Por cierto, los verbos habita y morará nos hablan de alguien que continúa en una relación estrecha con el Señor; es lo que dice Jesús: El que permanece en mí y yo en él… (Juan 15:5). Este es el que puede contar con las lindas promesas de este Salmo. Todo creyente en comunión con el Señor puede tomarlas como suyas. Dice Spurgeon: “Tomar una verdad general y hacerla nuestra por fe personal es la más alta sabiduría.”

2. Protección segura, vv. 3-8. En esta sección el salmista se dirige a una persona, explicando la protección que Dios da. De su experiencia y fe personal puede ayudar a su amigo. Uno no puede comunicar a otros lo que no ha experimentado, pero debe comunicar su testimonio y su fe. Los vv. 3-7 indican por qué hace falta refugio y protección; habla de trampas, plagas y peligro de muerte. Temor de espanto nocturno podría referirse a ataques de poderes malignos. Dice Spurgeon: “El que es Espíritu puede proteger contra los malos espíritus.” Dios es poderoso para proteger a los suyos contra cualquier peligro; a la vez actúa con ternura. La figura tierna de protección bajo sus alas se encuentra también en Job 17:8; Job 36:7; Job 57:1; Job 61:4 y 63:7. La verdad (v. 4) habla de la fidelidad de Dios a sus promesas. En los vv. 5 y 6 hay una secuencia alternativa: nocturno, día, oscuridad, día. Dios protege a los suyos todo el tiempo, contra toda tentación y ataque de Satanás (Juan Calvino). No hay nada peor que una peste o plaga para la cual no se conozca cura. Para Dios hay cura y hay protección. Caerán… pero a ti no llegará (v. 7). La Biblia enseña que Dios no hace acepción de personas; es decir, no es parcial hacia ninguna raza ni clase social; es misericordioso para con todos los que claman a él. Pero, sí, es parcial con los que se refugian y confían en él, los protege de manera especial. Según el v. 8, también los justos verán la realidad del juicio sobre los impíos.

3. Protección personal, vv. 9-13. Esta sección hace claro que la protección de Dios es más que una promesa general; es cuidado personal a cada uno de sus hijos. En el v. 9 se recalca la relación íntima con Dios, tu morada. Los vv. 11, 12 presentan una enseñanza importante: que Dios envía ángeles para cuidar a sus hijos. A veces se habla de muchos demonios, pero hemos de recordar que el más poderoso tiene más siervos y les da su poder. La guardia de un ejército o de la policía puede fallar o ser engañada, pero ¿quién puede engañar a los ángeles que Dios envía para guardarnos? Otros pasajes que hablan del tema son: Job 34:7; Job 103:20-21; Génesis 24:7; Génesis 48:16; Éxodo 15:19; Isaías 63:9 (cf. Mateo 4:6; Hebreos 1:14). Nótese que esta protección es contra peligros grandes o pequeños. Satanás citó el Job 91:11-12 a Jesús cuando le tentó a buscar la aclamación de la gente de manera egoísta (Mateo 4:6). La respuesta de Jesús no niega el valor de la promesa; más bien nos enseña que no podemos usar las promesas de manera que choquen con otros mandatos de Dios. Según el v. 13, la protección de Dios hace posible pasar por peligros con coraje. “Sobre fuerza y fraude, marcharás en victoria” (Charles Spurgeon).

4. Promesa de Jehová, vv. 14-16. Ahora, Dios mismo habla, recalcando su promesa de protección personal. De nuevo enfatiza la relación personal: en mí ha puesto su amor y ha conocido mi nombre. El que ama a Dios (cf. Job 37:4) tiene esta promesa que incluye la liberación, un lugar de seguridad (en alto), respuesta a sus oraciones (v. 15), comunión con Dios, su presencia en tiempos de angustia, la gloria de Dios, larga vida y entendimiento de su salvación. Realmente se cumple lo que dice el Job 23:1: Nada me faltará.

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