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domingo, 12 de abril de 2020

El engaño condenador de palabras vacías y corazones vacíos


EL ENGAÑO CONDENADOR DE PALABRAS VACIAS Y CORAZONES VACIOS
Escrituras: Mateo 7:21-29

Todos entendemos que la religión falsa es un engaño condenador. Sabemos eso. También sabemos que Satanás es un ángel de luz, por lo menos él se disfraza como un ángel de luz y sus ministros también se disfrazan como ángeles de luz. Y eso quiere decir que él opera en la esfera de la religión. Esa es la razón por la que la religión falsa es llamada “doctrinas de demonios” en la Escritura.

Y la Biblia de manera repetida advierte de doctrinas de demonios, repetidamente advierte de la religión falsa, advierte de su presencia, está por todos lados en todo momento. Advierte acerca de sus promotores, o sus profetas, aquellos que la propagan, y de manera específica la Biblia advierte acerca de su peligro. Nada en últimas es más peligroso que la religión falsa. Y el mundo, claro, es atraído fácilmente por la religión falsa. El mundo bebe de manera pronta, su veneno fatal. Y usted podría preguntar ¿Por qué la religión falsa es tan atractiva para el mundo? ¿Por qué razón es que la gente tiene tan poca resistencia a la religión falsa? ¿Por qué es que la religión falsa domina de manera tan amplia a nivel global?

La respuesta es esta, porque el mundo entero está en la mano del maligno, como dice 1ª Juan 5. El mundo entero pertenece al reino de las tinieblas. Jesús dijo esto en Juan 8 versículo 43, “¿Por qué no entendéis lo que yo digo? Es porque no podéis oír mi palabra.” ¿Por qué? “Vosotros sois de vuestro padre el diablo. Y los deseos de vuestro padre queréis hacer; él ha sido homicida desde el principio y no permanece en la verdad porque no hay verdad en él, cuando él habla mentira, de su propia naturaleza habla, porque él es mentiroso y padre de mentiras. Pero debido a que yo hablo la verdad, no me creéis.” Y después Jesús dijo esto: “El que es Dios las palabras de Dios oye, por esta razón no las oyen, porque no sois de Dios.”

La razón por la que el mundo es tan susceptible a la religión falsa, es porque por naturaleza los pecadores no pueden oír la Palabra de Dios, se resisten a la verdad. No se resisten a las mentiras, siguen a su padre el diablo quien es mentiroso y padre de mentira. Para todos los que están en su reino, no se resisten a las mentiras. Y entonces el mundo entero cree mentiras religiosas, y no tienen la capacidad de rechazar las mentiras porque no pueden rechazar al mentiroso. Esa realidad se encuentra detrás del texto que queremos ver el día de hoy. Mi preocupación no es, con qué facilidad la gente es llevada a la religión que condena, mi preocupación es, cuán difícil es para la gente abrazar la religión verdadera.

Es fácil para la gente incrédula caer en la religión condenadora, eso es natural para ellos. Es difícil para la gente no salva abrazar la religión verdadera de Dios. No es natural para ellos. Dicho de otra manera, es fácil para la gente seguir las mentiras de Satanás al infierno, es muy difícil que la gente siga la verdad de Dios al cielo. En el Sermón del Monte, este sermón famoso que ocupa Mateo 5, 6 y 7 nuestro Señor está presentando un contraste entre la religión verdadera y la religión falsa. Y necesito decir desde el principio que la religión falsa que Él está presentando a manera de contraste con la religión verdadera, no es alguna forma de religión pagana, sino que más bien es religión que dice estar basada en la Escritura. Es una forma falsa de religión del Antiguo Testamento.

Este es el peor de los engaños, cuando usted está así de cerca de la verdad, usted está tratando con la revelación en sí, de Dios, pero usted la ha torcido y la ha convertido en una religión falsa. Las religiones falsas no siempre son etiquetadas. La religión falsa puede ser etiquetada judaísmo, la religión falsa puede ser etiquetada cristianismo, la religión incluso puede ser etiquetada evangélicos, la religión falsa incluso puede hablar de Cristo y del Evangelio. El Sermón del Monte está diseñado para desenmascarar la forma falsa, la adulteración de la religión bíblica verdadera que fue practicada por los judíos bajo el liderazgo de los fariseos y los escribas.

Y el punto distintivo, claro, del sermón se encuentra en el capítulo 5, versículo 20. “Porque os digo que, si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” Los escribas y los fariseos eran los promotores de la religión del Antiguo Testamento, por lo menos por su definición, pero la habían convertido en una religión de justicia por obras en dónde usted se gana su camino al reino de los cielos. Los escribas y los fariseos eran los legalistas más quisquillosos del planeta, basaban todo lo que hacían en el Antiguo Testamento, la revelación divina de Dios. Y por muy justos que eran no tenían el tipo de justicia que le permitiría entrar al reino de los cielos.

Y entonces, nuestro Señor dice, “A menos de que vuestra justicia sea mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” Bueno, ¿qué tan justo tiene que ser usted? Al final del capítulo 5, versículo 48, lo expresa de esta manera, “Se pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” ¿Quiere usted entrar al reino del cielo por las obras? Entonces sea perfecto. ¿Qué tan perfecto? Tan perfecto como Dios es. Para ganarse su entrada al cielo usted tiene que ser tan perfecto como Dios. La religión falsa del judaísmo consistía en que usted se podía ganar su entrada al cielo mediante su justicia, mediante sus obras, mediante sus actividades religiosas. El sermón está diseñado para demostrar la insensatez de eso.

Jesús de manera sistemática ataca todos los aspectos de ese judaísmo falso, y desmantela todos ellos y los aplasta bajo el peso de lo corto que ellos quedaban. Y esencialmente Él les dice, en lugar de estar orgullosos por sus méritos religiosos, necesitan verse a sí mismos como pobres en espíritu. Necesitan llorar, necesitan ser mansos y humildes. Necesitan tener hambre y sed de una justicia que no tienen. Necesitan ser misericordiosos, necesitan ser puros de corazón, necesitan ser pacificadores. Esas son todas las bienaventuranzas, y en lugar de ser orgullosos y pensar que han alcanzado el estándar que Dios demanda para entrar en Su reino, necesitan estar quebrantados y aplastados bajo la realidad que no entrarán en Su reino mediante sus obras, al menos que sean tan perfectos como Dios es, y eso no es verdad en nadie.

Entonces, realmente desde el capítulo 5, versículo 1, hasta el capítulo 7, versículo 12, nuestro Señor presenta un contraste entre la religión falsa de los judíos, con la religión verdadera. La religión de las obras en contra de aquella de la fe. Después Él llega a una advertencia final. En el capítulo 7 versículo 13, este es el final de este gran sermón. Y Él comienza al decir esto, versículo 13, “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” Aquí Él señala que es difícil para los pecadores salir de las mentiras de la religión falsa. Es difícil para aquellos que han sido engañados, cuyas mentes han sido cegadas por Satanás. Venir a la verdad es difícil. ¿Por qué? Bueno, puede ver lo que acabamos de leer, pocos son los que la hallan, no es visible de manera inmediata, es difícil de encontrar. Y no solo eso, la puerta es pequeña, es difícil entrar. Y no solo eso, sino que cuando usted entra el camino en sí es difícil. Es difícil de encontrar, es difícil de entrar, y es difícil seguir.

Entonces, pocos son los que la encuentran, pocos entran, pocos caminan por ese camino angosto. Son mantenidos afuera por su propio pecado, son mantenidos afuera por su propia ceguera, y son ayudados y apoyados en eso por falsos profetas que inmediatamente son presentados en el versículo 15, son los que están vendiendo boletos en el camino espacioso que lleva a la perdición. Falsos profetas que vienen a vosotros con vestido de ovejas, vienen a ustedes vestidos en lana, como profeta, se presentan a sí mismos como profetas verdaderos, pero por dentro son lobos rapaces. Véanlo de cerca, por su fruto los conocerán. Él lo vuelve a decir en el versículo 20, “por sus frutos los conoceréis.” Vean sus vidas. Los falsos profetas deben ser fácilmente desenmascarados, vean la corrupción de sus vidas.

Ahora únicamente quiero recordarle de nuevo que esta no es una comparación entre el judaísmo y el islam. O adelantándolo al resto del Nuevo Testamento, esto no es nosotros comparando el cristianismo con el hinduismo. Esto es ver a la religión falsa, comparada con la religión verdadera cuando ambas dicen ser bíblicas. Entonces, usted puede estar cerca de la religión verdadera del judaísmo, cerca de la religión verdadera del cristianismo, y estar en el camino espacioso que lleva a la perdición.

Ahora, habiendo dicho eso, llegamos al versículo 21, y es dónde quiero que concentremos nuestra atención. Nuestro Señor advierte, comenzando en el versículo 21, de dos posibilidades inaceptables, número uno, mera profesión verbal. Simplemente palabras, versículos 21 al 23. Y, en segundo lugar, versículos 24 al 27, mero conocimiento intelectual. Y Él muestra que la profesión verbal incluso con respecto a la verdad, y el conocimiento intelectual, incluso en relación con la verdad, no necesariamente salvan. De hecho, en este caso, Él señala que las palabras vacías y los corazones vacíos no salvan. Los dos párrafos que llevan este gran sermón a su conclusión presentan el mismo asunto. La única diferencia es que uno trata con la profesión verbal, y el otro, trata con una especie de conocimiento intelectual. La profesión verbal no es suficiente para salvar, y el conocimiento intelectual de la verdad no es suficiente para salvar.

¿Qué estamos diciendo aquí? No es lo que usted dice, y no es lo que usted conoce lo que lo salva. El Señor está hablando de nuevo no a gente no religiosa, está hablando a hombres y mujeres obsesionados con la religión. No obstante, en el caso de los escribas y los fariseos, eran los otros que estaban obsesionados con la religión. Eran los obsesionados consumados. Eran religiosos, pero van camino al juicio. Creen que el Antiguo Testamento es la Palabra de Dios, pero se dirigen a la condenación. En las palabras de Pablo, tenían una forma de piedad, sin la realidad, sin el poder. Son presentados en el Nuevo Testamento no solo como engañadores, sino como auto-engañados, como habiéndose engañado a sí mismos.

Eso todavía es una realidad en la actualidad. Hay gente como los escribas y los fariseos conectados con la religión correcta, conectados con alguna forma de cristianismo, pero totalmente carentes de la justicia verdadera de Dios que viene mediante Cristo. Tenemos multitudes de almas engañadas en las iglesias, y en el grupo que se identifica con Jesús que piensan que debido a que han hecho alguna profesión, alguna afirmación verbal para identificarse con el cristianismo, con Jesús, y debido a que conocen unos cuantos hechos acerca de Él, todo está bien. Nuestro Señor se dio cuenta de lo mortal que es este engaño, y esa es la razón por la que el primer sermón presentado en las páginas del Nuevo Testamento es este, advirtiendo cuán cerca puede estar usted a la verdad, y aún así dirigirse a la destrucción eterna por el camino espacioso.

Ahora, lo que es impresionante acerca de esto, se encuentra en la palabra “muchos”, observe el versículo 21. «No todo el que me dice, Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día, “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Entonces les declararé, Nunca os conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad.» Muchos, se aparecerán en el juicio final en un estado de autoengaño total.

Son los mismos muchos, de regreso al versículo 13, “entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición y muchos son los que entran por ella.” Muchos entran al camino de la destrucción, muchos caminan por el camino de la destrucción, y muchos se aparecen al final del camino de la destrucción. ¿Y qué dicen al final? ¿No creímos en Ti? ¿Te rechazamos? No. Dicen, Señor, Señor, hicimos todo esto en Tu nombre, solo para oír, “Nunca os conocí.” Esta es la más aterradora de todas las posibilidades, que usted está así de cerca, y usted está perdido. Pocos, por otro lado encuentran el camino angosto.

Podríamos concluir simplemente a partir del uso del Señor de esas palabras que la mayoría de la gente que tienen algún apego, alguna identificación al cristianismo, están engañados, debido a que muchos afirmarán a Cristo, pero no serán conocidos por Dios, y pocos de hecho encontrarán el camino estrecho. Creo que esa es una conclusión apropiada. Muchos son como las vírgenes en Mateo 25, esperando que llegue el novio, y cuando él vino no estaban preparadas. No tenían aceite en sus lámparas. Pensaban que estaban seguras, eran parte del cortejo de la boda. Fueron seleccionadas para estar ahí. El día del juicio para ellas fue una sorpresa terrible. Creo que la mayoría de la gente que dice que son cristianos, o que tiene alguna conexión al cristianismo se encuentra en la categoría de los muchos. Los cristianos verdaderos son los pocos.

Ahora, ¿cómo es que la gente termina en este engaño? Es bueno pensar en eso, porque queremos que usted lleve a cabo algo de una evaluación personal. ¿Qué es lo que lleva a la gente al engaño de pensar que son cristianos, que son salvos, que tienen una relación verdadera con Dios cuando no la tienen? Hay varias cosas. En primer lugar, un sentido falso de certeza. Y lo que quiero decir con eso es que usted basa su certeza de que usted es cristiano, porque usted hizo una oración, o porque usted se sintió sentimental cuando alguien le habló a usted acerca de Cristo. Usted vio una película acerca de Jesús y se sintió emocional, sentimental por la manera en la que Él fue tratado, o alguien le dijo a usted, “Si tu tan solo dices estas palabras, repites esta oración, le pides a Jesús que venga a tu vida. Si has hecho eso eres un creyente. Y alguien incluso le podría decir a usted, si has repetido esa oración eres salvo, estás adentro, no dudes eso.

Entonces, a usted se le ha dicho que es así de simple. Y alguna persona bien intencionada certifica su oración como algo que es suficiente. Mientras que tú digas que crees en Jesús, y digas que crees que Él murió y resucitó, y quieres que Él sea tu salvador, todo está bien. Jamás dudes eso, debes estar seguro de eso, repetiste la oración, tomaste la acción, eso es lo único que es necesario. Requiere que usted crea el evangelio o requiere que usted crea en el Dios verdadero, Cristo, su muerte y resurrección. Requiere eso. Pero la salvación no se basa en una fórmula. No está basada en una oración, incluso ni siquiera está basada en un credo, no está ni siquiera basada en una teología precisa. Usted puede decir todas las cosas correctas, pero estar perdido para siempre. ¡Cuidado con una certeza falsa!

En segundo lugar, la gente es llevada a este sentido falso de seguridad mediante una ausencia de evaluación personal. El Señor nos dio una ordenanza en la iglesia, y esa es Su mesa, la cena del Señor. Y el apóstol Pablo nos dice que cuando nos congregamos como iglesia, y venimos a esa mesa, debemos examinarnos a nosotros mismos. No es tan solo un memorial, no es tan solo un recordatorio, no es tan solo recordar la muerte de Cristo, el cuerpo y la sangre de Cristo; es eso, pero también es ver hacia adentro a nuestros propios corazones, y realizar una evaluación honesta de nuestra condición. No hacer eso, es comer y beber de una manera indigna, y eso trae juicio divino.

En 2ª Corintios 13:5 Pablo dice, “Examinaos a vosotros mismos, si estáis en la fe.” 1ª Corintios 11 dice, “Examínese un hombre, y después coma y beba.” En 1ª Corintios 11 dice, “Que se examine a sí mismo y entonces coma y beba.” No pensamos en la evaluación personal así, tendemos a estar tan orientados a la gracia, tendemos a que se nos diga que Dios nos ama tanto, y el evangelio es tan gratuito, y la gracia es tan abundante que lo único que tenemos que hacer es estirar la mano y decir que queremos esto y es nuestro, y una vez que hemos hecho eso tenemos el sentido falso de certeza.

¿Por qué nos vamos a volver introspectivos? ¿Por qué debemos realizar una evaluación de nuestro corazón en términos personales? Eso podría ser ofensivo para Dios, algunos dirían, porque cuestiona Su gracia. Bueno, conforme usted se examina a sí mismo, usted está buscando esto: ¿cuáles son mis deseos? ¿qué es lo que me gusta? ¿cuáles son mis anhelos? Y ¿cuáles son mis motivos? Si todos son piadosos entonces esa es la obra del Espíritu Santo, si son mundanos y pecaminosos, sin importar lo que usted diga, no importa lo que alguien piense de usted, si la evaluación personal revela un corazón que desea el pecado, que ama el mundo, que está motivado por el deseo personal y la lujuria, no importa cuál sea su apego al cristianismo, no importa que oración haya usted repetido, usted no ha sido cambiado.

Otra cosa que lleva a la gente a esto es una fijación en la actividad religiosa. Quizás usted va a la iglesia, quizás usted va a un estudio bíblico, quizás incluso usted tiene pláticas acerca de las cosas de la Escritura. Quizás usted se apega a cierto estándar ético que está asociado con la religión cristiana. Eso es muy común. Eso ha sido común en la historia de nuestra propia nación, una especie de ética judeo-cristiana, que ha dominado a nuestra sociedad realmente por muchos años. Ya no es así, pero así fue en un tiempo y la gente pensaba en la moralidad en términos cristianos. Y la iglesia era una prioridad mucho más elevada de lo que es ahora. Pero tener una fijación en la iglesia, en la actividad religiosa es una buena manera de estar engañado.

Otro es lo que llamo un enfoque de intercambio justo. La gente está engañada porque es bastante común para la gente asumir que sus buenas obras sobrepasan a sus obras malas. Entonces, básicamente la gente piensa, “Bueno, no soy tan malo como algunas personas”. Usted siempre puede encontrar a personas peores que usted, si no las conoce usted las puede encontrar en Wikipedia. Siempre va a haber gente que es peor que usted y la mayoría de la gente piensa, “Bueno, mira, compensamos nuestras obras malas con nuestras obras buenas.” Y debido a que usted sabe, probablemente no estamos haciendo cosas malas con tanta frecuencia como estamos haciendo cosas buenas, vamos a estar bien porque nuestros puntos positivos compensan y son mayores que nuestros puntos negativos. Dios nunca juzga a nadie así. Por cierto, solo se necesitaría un punto negativo para enviarlo a usted al infierno para siempre, porque ese pecado es suficiente para condenarlo eternamente. La gente es llevada a este sentido de compensar lo bueno y lo malo en sus vidas.

Otra cosa que creo que lleva a la gente a este engaño es pensar que son creyentes cuando no lo son. Y es la indiferencia a la Escritura. Realmente no les importa leer la Escritura, no están interesados en particular en leer la Escritura, no están interesados en particular en aprender la Palabra de Dios, no tienen un apetito por la verdad divina. Podrían tener una Biblia, pero realmente no la leen, no necesitan leerla, no se ven atraídos a ella, no es su pan, no es el alimento de su alma. Y debido a que hay indiferencia a la Escritura, hay ignorancia acerca de la Escritura, y hay una desobediencia como resultado de esto a la Escritura. 

Aquí es, en dónde usted tiene a personas que dicen que son cristianos, pero están afirmando a los homosexuales, o afirman a los del grupo LGBTQ, o no les gustan las iglesias que adoptan una postura en contra de eso, o están a favor del aborto, o lo que sea, quizás están a favor del sexo antes del matrimonio, la fornicación en alguna forma siempre y cuando usted se ame el uno al otro. Pero se llaman a sí mismos cristianos porque tienen algún apego sentimental a uno que piensan que es Jesús, pero son indiferentes a la Escritura, y en los niveles que en cierta manera han establecido realmente no tienen un interés en ella.

No tienen un hambre por ella, no es el alimento de su alma, no se deleitan en sus verdades, no tiene un deseo por escarbar en sus verdades de tal manera que sus vidas puedan ser enriquecidas profundamente, no saben lo que dice, realmente no les importa lo que dice. De hecho, se ofenden por algunas de las cosas que están en la Biblia, que ellos escogen en rechazar. Si así se siente usted, usted se puede llamar a sí mismo un cristiano, pero usted se está engañando a sí mismo. Si usted ignora la Escritura, o si usted rechaza partes de la Escritura, o si usted discute con la Escritura, o la tuerce o la manipula, bien podría ser que usted no es cristiano en absoluto.

Resumiendo, usted solo es un cristiano verdadero si usted entró por la puerta estrecha. ¿Qué es la puerta estrecha? Bueno, es como un torniquete, usted no puede entrar con equipaje, usted no puede meter nada por el torniquete. Usted entró con una actitud de arrepentimiento, bancarrota espiritual, la actitud de bienaventuranza, manso, humilde, quebrantado, confesando su pecado, viniendo en contrición, viniendo sin equipaje, con las manos vacías, como el himno antiguo: “Nada en mis manos traigo, simplemente a Tu cruz me aferro.” Usted viene penitente, debido a que su hombre interior, su corazón está quebrantado por su pecado. No es que usted tan solo quiere añadir a Jesús a su vida para que su vida sea más feliz. No hay un insulto más grande que decir, “Señor, Señor”, de manera apasionada, y ser un hipócrita. La realidad es que usted únicamente está en el camino angosto que lleva a la vida eterna, si usted entró por la puerta estrecha.

Por cierto, la gente engañada viene en varias categorías. Algunos son superficiales, se llaman a sí mismo cristianos porque creen en Dios o entre comillas, “aceptaron a Cristo”, pero son ignorantes y no están comprometidos, y son indiferentes a la Escritura y por lo tanto son desobedientes a la Escritura. Y después, no solo están los superficiales, sino que están los involucrados. Están por toda la iglesia, y Jesús los llamó cizaña. Y son difíciles de distinguir de los creyentes verdaderos porque conocen las palabras y hablan las palabras y conocen el evangelio, y conocen de la Biblia. Pero no hay humildad, no hay quebrantamiento, no hay piedad práctica, no hay patrón de obediencia.

Entonces, usted tiene a las personas que son superficiales, las personas que están involucradas y después usted tiene a los hipócritas abiertos. Ellos saben que no son creyentes, pero lo esconden por la razón que sea, para ganar amigos, para mantener su matrimonio unido, para mantener la paz en el hogar, por algún beneficio personal. No están engañados. Todos estos tipos de personas están cerca de la verdad.

Entonces, ¿cómo pueden saber los engañados que están engañados? ¿cómo podemos identificar ese tipo de persona y ayudarle? Puedo sugerir unas cuantas cosas. Busque a personas que buscan sentimientos, y bendiciones, y experiencias, y sanidades. Personas que están más interesadas en los resultados de la fe que en el Autor y Consumador de la fe, Cristo. Que están más interesadas en las dádivas que en El que da. Busque a personas que están más comprometidas con una denominación, cierta iglesia, cierto grupo religioso, cierta congregación quizás más sociales que espirituales. Busque a personas que están involucradas en la teología, únicamente a una especie de nivel académico. Los seminarios están llenos de este tipo de cristianos falsos, que ven la teología como algún tipo de interés académico, pero no tienen una relación real con el Señor.

¿Cómo puede usted identificar a aquellos a quienes necesita ayudar? Busque a aquellos que quieren satisfacerse de manera excesiva en el nombre de la gracia, aquellos que se exceden de manera excesiva en satisfacer sus deseos en el nombre de la gracia. Y también aquellos que carecen de penitencia. Carecen de ese quebrantamiento, de esa humildad. Y después busque a aquellos que ven la función de Dios como alguien que debe darles lo que ellos quieran. Usted ve a Dios como el que cumple sus deseos en lugar de que ellos sean los que deben postrarse ante los deseos de Dios, los cuales al final son los mejores. Todos estos tipos de personas pueden estar engañados, y probablemente están en el camino a la destrucción, pero piensan que van al cielo.

Entonces, nuestro Señor se dirige a la insensatez de las palabras vacías. Veamos el versículo 21, «No todo el que me dice, “Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día, “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, o predicamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y entonces les declararé, Nunca os conocí, apartaos de mí hacedores de maldad.»

Aquí está la insensatez de las palabras vacías. Esto son los que dicen, pero no los que hacen. Sus afirmaciones son engañosas, dicen las cosas correctas, no viven las cosas correctas. Jesús es explícito incluso acerca de las afirmaciones. Él lo vuelve a decir en el versículo 21, “Muchos me dirán en aquel día.” Todos sus esfuerzos religiosos están dirigidos a Él, pero su destino final no estará basado en lo que ellos dicen. Lo que ellos dicen ahora, o lo que ellos dicen en aquel día, versículo 22. Su destino final no estará basado en lo que ellos dicen, por bueno que se oiga.

Y obsérvelo, “Señor”, Kurios, la primera vez es respetuoso, “Maestro”, “Amo”, podríamos decir que la segunda vez “Señor” es ahora ortodoxo, fundamental, un título divino. Y decirlo dos veces, “Señor, Señor”, es apasionado y celoso, y refleja algún sentido de devoción e incluso algo de pasión. Y tres veces en el versículo 22 dicen, “en tu nombre, en tu nombre, en tu nombre.” La actividad entera de estas personas ha estado dirigida al Señor Jesucristo, “en tu nombre”. Se oye tan bien. En el nombre de Cristo vinieron, profesando a Jesús como Señor, con cortesía, con ortodoxia, con pasión, en devoción privada y ministerio público. Se oía tan bien, pero, versículo 23, hicieron una confesión. Permítanme hacer una, homologueo, confesión. Permítanme hacer una confesión tomada del Salmo 6:8, mi confesión es esta, “Nunca os conocí. Apartaos de mí, hacedores de maldad.” Literalmente, ustedes los que siempre están haciendo maldad.

El anticristo es el hombre de maldad. Hay más conectados con el anticristo que con el Cristo verdadero. La profesión no tiene valor. Esto es un tipo de profanación, tomar el nombre del Señor en vano, Señor, Señor, es peor que el que maldice en la calle. La blasfemia en el santuario es más terrible que la blasfemia del callejón. Es un beso de Judas decir Señor, Señor, y después vivir en maldad. Muchos llamarán a Jesús, Señor, Señor, y nunca se someterán a Su señorío. Nunca, como el versículo 21 lo dice, “hacen la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” La gente en el reino hace Su voluntad.

Efesios capítulo 2 dice que, “por gracias sois salvos, por medio de la fe, para buenas obras, las cuales Dios ha ordenado de antemano para que andemos en ellas.” Escuche Santiago capítulo 1, versículo 22, “Pero sed hacedores de la palabra y no meramente oidores que se engañan a sí mismos.” Auto engañados, oidores, dicen, no hacedores. La única manera posible de manifestar el cristianismo verdadero es practicar la ley de Dios, buenas obras. Santiago lo dice de esta manera en el capítulo 2, versículo 14, “la fe sin obras es muerta.”

Toda la actividad religiosa sin importar cual apasionada, sin importar cual ortodoxa, que no resulte de la obediencia al señorío de Cristo, es maldad. Él dice, su predicación, su echar fuera demonios, sus supuestos milagros, todo es maldad. Lo hicieron en mi nombre, es maldad. El griego lo diría, ni por un solo momento los he reconocido como míos, ni los conozco de manera intima, ustedes están apartados para siempre de mi presencia, ustedes que hacen maldad, no me importa lo que digan, es lo que hacen.”

Profetizamos puede ser predicar. Echar fuera demonios, algunas actividades de exorcismo. Obras poderosas es de hecho, la palabra final, obras poderosas, se traduce “milagros”. Pero obras poderosas se podría referir a cualquier tipo de obra poderosa espiritual. Afirman haber hecho todas esas cosas, fueron legítimas, acaso su predicación fue real, acaso su esfuerzo por echar fuera demonios fue la obra real de Dios, o fueron como los hijos de Seba. ¿Acaso las obras poderosas que hicieron fueron obras de Dios? Claro que no, porque fueron maldad. Simplemente porque alguien habla bien de Jesús, puede recitar un credo ortodoxo, parece ser apasionado y abierto y profesar, e incluso predicar a Cristo, y dice haber hecho obras en el nombre de Cristo, no es prueba de que pertenece a Cristo. No es prueba de que no están bajo el juicio de Cristo, aquel a quien profesan, “en tu nombre, en tu nombre, en tu nombre.” Y él dice, “No los conozco", pueden pensar que están familiarizados conmigo, no los conozco.

Jeff O’Hara escribió, “Por qué me llamas Señor y no haces las cosas que digo. Me llamas El Camino, y no caminas por Mí, me llamas La Vida y no me vives, me llamas El Maestro y no me obedeces. Si te condeno, no me culpes. Me llamas El Pan y no me comes, me llamas La Verdad y no me crees, me llamas Señor y no me sirves, si te condeno no me culpes.” Estamos hablando aquí de confesión cristiana, profesión cristiana. No se engañe, ¿acaso usted tan solo está hablando palabras vacías y usted no tiene una relación real con Cristo? Si fuera real se manifestaría en obediencia. Obediencia amorosa, agradecida a la ley de Dios. Palabras vacías.

Después el pasa a los corazones vacíos, para concluir. “Cualquiera pues que me oye estas palabras y las pone en práctica, le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.” Ahí está la transición. Si oyen mis palabras y las hacen, son el hombre sabio. No es profesión, no es decir algo, es hacer lo que demuestra el poder transformador de Dios en la vida de usted. “Descendió lluvia,” versículo 25, “y vinieron ríos y soplaron vientos y golpearon contra aquella casa, y no cayó porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. Y descendió lluvia y vinieron ríos y soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa y cayó y fue grande su ruina.”

Sea tan amable en observar, la diferencia está en si lo hace o no, Si lo hace o no. “Todo el que oye mis palabras, y las hace” versículo 24. “Todo el que oye mis palabras y no las hace.” versículo 26. Y aquí Él presenta la insensatez de los corazones vacíos. De nuevo, esta es una conclusión tan poderosa de Su sermón. Ambos oyen Sus palabras, observe el versículo 24, “Cualquiera pues que me oye estas palabras, y las hace.” Versículo 26, “Cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace.” Esa es la realidad distintiva, no que usted oyó, incluso, ni siquiera que usted profesó creer, es un contraste entre la obediencia y desobediencia, entre oyentes obedientes, y oyentes desobedientes.

Ambos oyen estas palabras mías, los cristianos profesantes y los cristianos que poseen la fe verdadera, ambos se ven iguales. Ambos se ven iguales, ambos están construyendo una casa espiritual aquí. Ambos esencialmente están haciendo el mismo tipo de cosas religiosas. Pertenecen a la iglesia visible podríamos decir, leen la Escritura, asisten a las reuniones, pueden predicar, podrían ir en contra del reino de Satanás, podrían decir que Dios está haciendo cosas poderosamente a través de ellos, ambos están haciendo la misma profesión y la misma afirmación. Dicen que oyen la Palabra de Dios. El punto no es que, si la oyen, no es lo que dicen, es lo que hacen. Y, por cierto, como nuestro Señor dijo, “Cuando ven al trigo y la cizaña creciendo juntas, no las arranquen porque no pueden distinguirlas.”

Se nos recuerda eso aquí, de nuevo. Únicamente la tormenta va a revelar la condición verdadera. Las casas se ven iguales, la gente que está viendo las casas no conocería la diferencia hasta que la tormenta llegara. La tormenta manifestará la verdad. Las semejanzas son obvias, ambos construyeron una casa, la vida de la actividad religiosa. Las construyeron con los mismos materiales, sin duda alguna en el mismo lugar. El mismo lugar es obvio porque la tormenta que viene es para ambas.

Entonces construyen con los mismos materiales, construyen el mismo tipo de casa religiosa, la construyen en el mismo lugar, y de alguna manera la construyen de la misma manera porque la única distinción entre las dos casas es el cimiento. Aquí está el punto, uno construye sobre petra, cama de roca, uno construye sobre amón, arena del mar. Un hombre es un necio cuando construye sobre la arena, porque cuando viene la tormenta la casa se colapsa. El hombre que construye sobre la roca, cuando viene la tormenta permanece firme.

Entonces, ¿qué significa construir sobre la roca? ¿Acaso Dios es la roca? ¿Acaso Cristo es la roca? Usted podría defender como algunos lo han hecho que la roca es Dios, a partir de Deuteronomio 32, Salmo 18, Salmo 89. Algunos defenderían que la roca podría ser Cristo en varios pasajes. Pero es bastante claro para cualquier lector que la roca es “estas palabras mías”. Versículo 26, “pero cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena.” Está construyendo sobre la palabra, versículo 24, “Cualquiera pues que me oye estas palabras y las hace,” construyendo sobre la Palabra. “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”

Pablo le dice a los ancianos de Efesios, en Hechos 20, “les estoy dando la Palabra, que tiene poder para sobredificaros.” Una vida de obediencia construida sobre la Palabra de Dios, esa es la prueba de la salvación real. Conocer la Palabra, amar la Palabra, obedecer la Palabra. Este es el reconocimiento de la sumisión verdadera al señorío de Cristo. Y realmente resume el sermón entero. Nuestro Señor ha estado mostrándole a los líderes judíos y al pueblo judío que necesitan tener una actitud bíblica hacia sí mismos, en la primera parte del capítulo 5, y después una actitud bíblica hacia el mundo que los rodea. Y después una actitud bíblica hacia la Palabra de Dios. Incluso Él habla de ello de manera específica en el capítulo 5.

Y después una actitud bíblica con respecto a la moralidad verdadera que no solo se lleva a cabo en la conducta, sino se remonta al corazón. Y después una actitud bíblica hacia sus palabras, capítulo 5, sus actos, capítulo 5, sus motivos en la religión, capítulo 6. Y después en el capítulo 6, una actitud bíblica hacia el dinero, las posesiones, la gente. A menos de que esas actitudes bíblicas sean evidentes en cómo vive su vida, usted está engañado. Y quizás usted no pueda ser distinguido de nadie más, hasta que la tormenta venga. Usted debe construir sobre la roca, usted debe construir sobre la Palabra de Dios. 

Ahora, observe algunas de las diferencias. Uno construyó a la manera fácil, podríamos decirlo, y el otro de una manera difícil. Es fácil construir sobre la arena, no hay mucho que preparar, usted no tiene que escarbar, es como la puerta ancha, el camino espacioso. ¿Por qué la gente construye sobre la arena? ¿Por qué estarían apresurados y tomarían un atajo y buscarían resultados rápidos? Los insensatos siempre están de prisa. Apresúrate, hazlo rápido, repite esta oración, muévete, no hay tiempo para la convicción del alma, no hay tiempo para el escarbar en profundidad, no hay tiempo para el arrepentimiento profundo, y el escudriñar el corazón.

Usted construye sobre la arena cuando usted está de prisa. Usted construye sobre la arena cuando usted es superficial. Son referencias superficiales a Cristo, quieren un pase instantáneo para salir del infierno, una ayuda instantánea de Jesús, quieren que Jesús arregle su vida. Si en algún punto en la historia de la iglesia se ha llevado a cabo una construcción a nivel masivo sobre la arena, lo estamos viendo en la actualidad, el cristianismo se ha vuelto superficial, no se lleva a cabo una labor profunda de escarbar, no se evalúa el corazón. Si nunca he llorado por mi pecaminosidad no tengo una base sólida para regocijarme por el perdón.

Pero la gente que construye sobre la roca ¿qué hacen? No están de prisa, usted escarba en profundidad, no hay una conversión rápida, no hay una confesión ligera. Lucas 14 dice que hay un cálculo profundo y una evaluación de corazón del costo. Las personas que piensan que son salvas antes de que siquiera sepan lo que es estar perdido. Aquellos que construyen sobre la roca dan su máximo esfuerzo. Calculan el costo, entienden que tienen que aborrecer a su padre y a su madre y a su hermana, y hermano, aborrecer su propia vida. Los discípulos le dijeron a Jesús un día en Lucas 13, era tan difícil, habían tan pocas personas que venían por el camino angosto que dijeron, “¿puede alguien ser salvo?”

Hubo casi una especie de desesperanza por la salvación, porque habían tantos en el camino espacioso, y nuestro Señor respondió a eso. Dijeron en el versículo 23 de Lucas 13, “Señor, ¿son solo pocos los que están siendo salvos? Y él les dijo, Esforzaos por entrar por la puerta estrecha, porque hay muchos os digo que buscarán entrar y no podrán.” Eso podría oírse como una afirmación extraña. Usted rara vez escucha a alguien decirle a alguien que no es cristiano si quieres ser cristiano necesitas esforzarte, necesitas agonizar, esa es la palabra “agonizar”. Necesitas luchar, necesitas negarte a ti mismo, tomar tu cruz, necesitas separarte del mundo y del pecado y de la gente que te tiene en sus manos, necesitas abandonar todo. Necesitas deshacerte de todo lo que es de la esfera de las tinieblas. Este es trabajo que aflige el corazón, pero ese es el tipo de situación que sucede en el alma de uno que está construyendo sobre la roca. Hay muchas casas sobre la arena.

¿Cuál es la tormenta? La tormenta es el juicio final. El que construyó sobre la roca se vació a sí mismo de la justicia personal, autosuficiencia, sabe que no tiene nada, nada, para recomendarse ante Dios abrumado por su pecado y hace el esfuerzo máximo en la fortaleza del Señor colocando la Palabra del Señor para que no peque. Él está interesado en el amor genuino, en su relación con el Señor, él es humilde, él es amoroso, él es obediente, no construye sobre visiones y experiencias, él construye sobre la Palabra de Dios, y él construye para la gloria del Señor para su propia satisfacción.

El día del juicio viene, la prueba final y su casa permanece en pie. Mientras que la casa de aquellos que construyen sobre la arena, que son las mismas personas como los muchos que dicen “Señor, Señor”, y los muchos que dicen, “hicimos esto, y aquello en tu nombre”, van a encontrar que todo se colapsa. Podrían ser respetuosos de Cristo, podrían tener teología ortodoxa, podrían ser apasionados, podrían estar activos en la religión pública, podrían estar ocupados construyendo una vida religiosa, adyacente a otros, que son creyentes verdaderos, solo para que sea destrozada en el juicio después de que cae porque no hay cimiento; y el cimiento es obediencia a estas palabras mías. Viven una vida bíblica.

Espero que usted pueda decir con el escritor del libro, lo voy a cambiar un poco, “Mi casa está construida en nada menos que la sangre y la justicia de Jesús. No me atrevo a confiar en el marco más dulce, sino apoyarme de manera completa en el nombre de Jesús. Sobre Cristo la roca sólida estoy de pie, cualquier otro suelo es arena movediza." Proverbios 30, versículo 12 dice esto, “Hay generación limpia en su propia opinión, pero no se ha lavado de su inmundicia.”

Entonces, vea su propio corazón. Y, pregunte ¿en dónde estoy? ¿Soy uno de los que está construyendo sobre la arena? Porque, no estoy construyendo sobre la Palabra de Dios, y una vida de obediencia a Su Palabra. Esta es una invitación y es una advertencia, y fue contundente. Y debe serlo. Y la respuesta, versículo 28, “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina.” Se admiraba, estaba literalmente fuera de sí, sorprendida, asombrada, dicho de manera coloquial, lo que dijo los dejó boquiabiertos. ¿Por qué? “Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.” Él tenía autoridad, porque Él era Dios, y este es su mensaje.

Este fue el primer sermón registrado en el Nuevo Testamento en el evangelio de Mateo. Esto era lo que estaba en el corazón de Jesús. No estén cerca de la religión correcta, pero eternamente perdidos. Entren por la puerta angosta, sin nada que ofrecerle al Señor, sino su propia desesperación. Para entrar al camino angosto, el cual es un camino de obediencia y el fin es vida eterna.

Oremos. Padre, la Palabra es viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos y penetra y corta. Gracias por decirnos la verdad, gracias por el amor que ama lo suficiente como para advertir. Y Señor gracias por colocar en mi corazón que debiéramos ver este pasaje hoy sin conocer a toda la gente que nos ha acompañado de esta manera fuera de lo normal. Pero tú conoces los corazones, que haya evaluación personal genuina, evaluación de corazón. Y que toda persona vea la verdad. Señor, eso solo puede suceder si Tú iluminas sus corazones, para Tu gloria, por causa de Tu propio Nombre.

Brilla la luz en la gloria del Evangelio, en los corazones de aquellos que están engañados para que se puedan volver no solo aquellos que dicen, sino aquellos que hacen, aquellos cuyas vidas están construidas sobre la obediencia a Tu Palabra, motivados por amor hacia Ti. Esa sería nuestra oración. Te damos toda la alabanza. Amén.

“Este artículo originalmente apareció aquí en el sitio de Internet de Gracia a Vosotros.”
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