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miércoles, 1 de enero de 2020

¿Por qué hay tanto sufrimiento y dolor en el mundo?


En la vida hay muchas circunstancias difíciles: la enfermedad, el dolor, el sufrimiento, la tragedia, la muerte; todas estas son realidades tristes que todos nosotros enfrentamos tarde o temprano. Muchas veces en medio de tales tiempos difíciles las personas se preguntan:

¿Por qué Dios permite tanto sufrimiento y dolor en el mundo?

Para responder esta pregunta, necesitamos remitirnos a la única fuente de verdad, La Santa Biblia; ésta constituye la única regla suficiente, segura e infalible de todo conocimiento, fe y obediencia salvadoras, ya que contienen la Palabra inspirada por Dios en la cual encontramos las respuestas a las preguntas más importantes que se hace el hombre.

La Biblia nos dice en el libro de Génesis (Capítulos 1 al 3), cómo Dios creó todas las cosas para Su propia Gloria. También nos dice que Dios creó al hombre a su imagen, moralmente puro y justo en un estado de perfección (inocencia no probada). También nos dice: "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera" (Génesis 1:31). No había sufrimiento en el mundo, ni pecado, corrupción, ni muerte; todo era "bueno en gran manera". Dios creó al hombre para tener comunión con Él, para adorarle y para glorificarle; su relación era perfecta.

Sin embargo, Dios dio un mandamiento al hombre y a la mujer y ellos escogieron desobedecerlo. Dios les había advertido que si desobedecían, ciertamente morirían (Génesis 2:17). Ellos escogieron voluntariamente pecar contra Dios, y por eso, la ira de Dios fue desatada sobre ellos. la muerte espiritual vino sobre el hombre, el pecado corrompió toda la naturaleza del hombre, Dios maldijo al hombre en Su justo juicio y la relación entre el hombre y Dios fue cortada (Génesis 3:8-9). El sufrimiento y la muerte entraron al mundo por la rebeldía del hombre contra Dios.

Ya que somos descendientes de Adán, el primer hombre, todos hemos heredado una naturaleza corrupta. La Biblia dice: "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 5:12). Adán no fue el único en pecar y quebrantar la Ley de Dios. "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23).

Todos somos culpables y merecemos el juicio de Dios

Usted es tan culpable ante Dios como Adán lo fue cuando pecó, porque usted ha hecho lo mismo. Ha violado la Ley santa de Dios y debido a que Dios es un "Juez Justo" (Salmo 7:11), Él castigará todo pecado. Si usted alguna vez ha mentido, es un mentiroso ante Él. Si ha robado, es un ladrón. Jesús dijo: "cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón" (Mateo 5:28). Dios ve el deseo sexual como adulterio, y también dice que el odiar es igual que asesinar. "Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna en él" (1ª Juan 3:15). Si se tiene rencor y se rehúsa perdonar a alguien, eso es pecado y merece la condenación eterna (Mateo 6:14-15). En el libro de Apocalipsis 21:8, el Apóstol Juan escribió: "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es  la muerte segunda". También en la Primera Epístola que el Apóstol Pablo escribió a los Corintios 6:9-10 dice: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios". Como está escrito: "No hay justo, ni aun uno" (Romanos 3:10). Y sin la justicia, el hombre se perderá bajo el justo juicio de Dios.

¿Puede el culpable ser perdonado?

La Biblia dice que todos tenemos que comparecer ante el Tribunal de Cristo (2ª Corintios 5:10). En ese día sus buenas obras no lo podrán salvar. Usted ya es culpable y está bajo la maldición del pecado. Nada bueno que pueda hacer podrá cambiar el hecho de que merece la muerte eterna en el infierno. Ya que Dios es Justo, él castigará a todos aquellos que han quebrantado Su Ley. Él no librará a los criminales; salvo que la deuda de ellos sea cancelada, y las malas noticias son que no hay nada que puedan hacer en sus propias fuerzas para pagar esa deuda. Pero las buenas noticias son que Dios ha provisto un camino en el que nosotros como pecadores culpables podemos ser perdonados, pues Cristo ha pagado la deuda que no podíamos pagar.

Él sufrió para que tú puedas recibir el perdón y la vida eterna

"Por que la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23). Dios, en su gran amor por el hombre, envió a su Hijo unigénito, Jesucristo, para venir al mundo y pagar la deuda a causa del pecado. Jesús fue Dios en la carne y vivió la vida perfecta que ninguno de nosotros hemos vivido. En su amor y misericordia, él escogió llevar nuestros pecados a la cruz y morir bajo la ira de Dios que estaba reservada para pecadores como nosotros.

Escribiendo a los cristianos en Roma, el Apóstol Pablo dijo: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por el seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida" (Romanos 5:8-10). Jesucristo fue inocente y sin embargo él voluntariamente escogió llevar nuestro pecado sobre Sí mismo y derramar Su sangre para pagar el precio que nosotros no podíamos pagar. Su sangre compró la salvación de todos aquellos que crean en Él y se arrepientan de sus pecados.

El Sufrimiento y la Muerte fueron derrotados por el Señor resucitado

Jesucristo no tenía pecado, y por lo tanto era imposible que la muerte tuviera algún derecho sobre Él (Hechos 2:24). ¡Él resucitó de entre los muertos en poder y en victoria! Él derrotó el pecado, la muerte y el infierno, y ahora nos ofrece la misma victoria.

Su problema más grande no es el sufrimiento temporal en esta vida. Su problema más grande es su pecado. Cristo vino a destruir el pecado, por eso todo aquel que en él cree, podrá recibir el perdón de sus pecados, la vida eterna y ser reconciliado con Dios. Así como por el pecado de Adán la muerte vino al mundo, de la misma manera por la justicia de Cristo, la vida eterna es otorgada a todos los que creen en el Evangelio (Romanos 5:15-21).

¿Si creo en Cristo seré salvo?

Usted puede recibir el perdón de Dios y el regalo de la vida eterna en este momento. Solo corra a Jesucristo. ¡Él está vivo! ¡Él tiene el poder para librarlo del pecado! Él le manda en este momento que se arrepienta de sus pecados y que crea en Jesucristo como su Señor y Salvador (Marcos 1:15). "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan" (Hechos 17:30).

"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él" (Juan 3:36).

¡No espere! ¡Corra a Jesucristo ahora! ¡Clame a él en fe! Confíe en él y él lo salvará y lo transformará en una nueva persona para siempre.

La Promesa de Dios de la Vida Eterna

Para los que verdaderamente confíen solo en Jesucristo como su Señor y Salvador y le amen, obedezcan y le sigan con todo su corazón, habrá un nuevo cielo y una nueva tierra donde vivirán para siempre. La Biblia lo describe así: "Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado" (Apocalipsis 21:3-4). Allí no habrá más sufrimiento y todos contemplarán la gloria de Dios por toda la eternidad. Amén.

Roosvelt Guinand, Pastor Iglesia Bíblica Solo Su Gracia de Armenia, Qundío, Colombia. Página Web: http://solosugracia.org/

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