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viernes, 5 de julio de 2019

La promesa de Dios y el deber del creyente


Por John Owen

"Porque si viviereis conforme á la carne, moriréis; mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis” (Romanos 8: 13)

En este texto el apóstol Pablo confronta a sus lectores con dos caminos de vida posibles: El primero es “si viviereis conforme a la carne moriréis”. La otra alternativa es “si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis”. El propósito de este libro es estudiar el segundo de estos dos caminos de vida. “Comenzaremos nuestro estudio examinando las cinco frases que componen nuestro texto.

Primero, el texto comienza con la palabra "si". Pablo usa este "si" para indicar la conexión entre la mortificación de las obras de la carne y la vida. Esto es como decir a un hombre enfermo: "Si tomas la medicina, pronto te sentirás mejor". Al hombre enfermo se le está prometiendo un mejoramiento en su salud, a condición de que siga las indicaciones que se le dan. En una manera semejante el “si” de nuestro texto nos dice que Dios ha señalado “la mortificación de las obras de la carne” como el medio infalible para alcanzar “la viga”. Existe una relación inquebrantable entre la verdadera mortificación del pecado y la vida eterna. “Si... mortificáis las obras de la carne, viviréis”. Aquí está entonces el motivo para obedecer el deber que Pablo prescribe.1

Segundo, la palabra "vosotros" nos dice a quienes este deber y promesa tiene aplicación. "Vosotros" se refiere a los creyentes descritos en el primer versículo como "los que están en Cristo Jesús". Se refiere a aquellos que "no estáis en la carne, sino en el espíritu" (versículo 9). Se refiere a aquellos en quienes mora el Espíritu (versículos 10-11). Es tonto e ignorante esperar que alguien que no sea un creyente verdadero, cumpla con este deber. Si pensamos cuidadosamente acerca de a quienes Pablo está escribiendo y qué es lo que les dice que hagan, podemos hacer la siguiente declaración: Los creyentes verdaderos, quienes definitivamente son libres del poder condenatorio del pecado (y de su esclavitud), no obstante, deben ocuparse a lo largo de sus vidas con la mortificación del poder del pecado que todavía permanece en ellos.

Tercero, la frase" por el Espíritu" se refiere a la causa principal o el medio para llevar a cabo este deber. El Espíritu mencionado aquí es el mismo que se menciona en el versículo 11, es decir el Espíritu Santo. Él mora en nosotros (versículo 9) y nos da vida espiritual (versículo 11). Él es el Espíritu de adopción (versículo 15) y nos ayuda en nuestra debilidad (versículo 26). Todos los demás métodos para mortificar el pecado son inútiles. Muchas personas pudieran intentar esta obra usando otros medios. (Vea Romanos 9:30-32.) Siempre han existido personas que lo han intentado y siempre las habrá. Pero Pablo dice: "ésta es la obra del Espíritu", y solamente Él lo puede hacer. Mortificar el pecado en base a los esfuerzos humanos, en conformidad con sus propias ideas, conduce a la justicia propia. Esta es la esencia de toda religión falsa.

Cuarto, la frase “mortificar las obras de la carne” nos habla del deber que debemos cumplir.2 Consideraremos esta frase haciendo y contestando tres preguntas:

a. ¿Cuál es el significado de "la carne"? Esta es la misma expresión usada frecuentemente en este capítulo para referirse a "la naturaleza pecaminosa" (vea Romanos 8:3, 4, 5, 8, 12 y 13) Pablo está enfatizando la diferencia entre el Espíritu y la naturaleza pecaminosa. El cuerpo es el instrumento que el pecado. usa para expresarse a sí mismo expresarse a sí mismo. Entonces, Pablo usa la expresión "la carne" para expresar la naturaleza corrupta y la depravación del hombre.

b. ¿Cuál es el significado de la frase "las obras"? Esto se refiere a los actos pecaminosos que la naturaleza pecaminosa (la carne) produce. En Gálatas 5:19-21 el apóstol nos da algunos ejemplos de estas "obras": "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, banquetes." Pero la preocupación principal de Pablo en Romanos 8 no son las obras externas, sino su causa interior. Es el deseo pecaminoso no controlado lo que produce tales obras y lo que necesita ser radicalmente tratado.

c. ¿Cuál es el significado de "mortificar" (hacer morir o amortiguad)? Este es un lenguaje figurado. Imagine que se mata a un animal. Matar un animal significa quitar su fuerza, poder y vida para que ya no pueda actuar y hacer lo que quiere. Esta es la figura que está en mente aquí. La naturaleza pecaminosa (o el pecado que todavía mora en nosotros) es comparada con una persona, el "viejo hombre" con sus recursos habilidades, sabiduría, maquinaciones, fuerza, etc. Pablo dice que esto es lo que debemos matar: Esto es lo que debe ser muerto (mortificado), es decir su fuerza, poder y vida deberían ser quitados por el Espíritu.

En un sentido, la mortificación del pecado es un evento que ya ha ocurrido. La Escritura dice que" el viejo hombre" ha sido crucificado con Cristo (Romanos 6:6). "Morimos con Cristo", dice Romanos 6:8. (Vea también Gálatas 5:24.) Esto ocurrió en el momento cuando nacimos de nuevo (Romanos 6:3-8). Sin embargo, cada creyente tiene todavía los remanentes 3 de la naturaleza pecaminosa que buscarán continuamente expresarse. Es el deber de cada creyente hacer morir los remanentes de esta naturaleza pecaminosa. Esto debe ser hecho continuamente para que los deseos de la naturaleza pecaminosa no sean satisfechos. (Vea Gálatas 5:16)

Finalmente, la frase "viviréis" es una promesa dada a los creyentes para animarlos a cumplir su deber La vida prometida es lo opuesto de la muerte con que se amenaza previamente "si viviereis conforme á la carne, moriréis". (Vea también Gálatas 6:8.) Quizás el apóstol tiene en mente tanto la vida espiritual en Cristo, como la vida eterna. Todos los creyentes verdaderos ya tienen esta vida espiritual, pero pueden perder el gozo, el consuelo y la fortaleza que esta vida les proporciona. En un contexto diferente, el apóstol Pablo escribió, "Porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor." (1ª Tesalonicenses 3:8) En otras palabras, ahora mi vida será buena y tendré gozo y consuelo en esta vida. En una forma semejante el apóstol está diciendo aquí: usted vivirá una vida espiritual buena, vigorosa y confortable, mientras que esté aquí y recibirá vida eterna en el fin. La fortaleza, poder disfrute de nuestra vida espiritual dependen de la mortificación de las obras de nuestra naturaleza pecaminosa.


1 Nota del editor: Muchos se han preguntado si Pablo está diciendo en este texto, que la vida eterna depende de la mortificación del pecado. La respuesta es que sí y que no. En primer lugar, la respuesta es que no, porque esto sería salvación por obras. Pablo no contradice aquí lo que el mismo enseñó en muchos otros textos que afirman que la salvación es solo por la gracia. Entonces, ¿Por qué plantea el apóstol la importancia de la mortificación en estos términos? o en otras palabras, ¿En cuál sentido podemos contestar sí a esta pregunta? Daremos tres respuestas:

Primero, porque todos aquellos que viven conforme a la carne, no son realmente creyentes. Los creyentes verdaderos ya no están bajo el dominio y el control del pecado (la carne) y el apóstol afirmó este punto en los versículos anteriores (vea Romanos 8:8-9). Las características de aquellos que están en la carne indican claramente que son personas no regeneradas. Esas características son mencionadas en los versículos 5 a 7 de este mismo capítulo e incluyen: La enemistad contra Dios, el rechazo de la ley de Dios, el deseo de vivir separados de Dios y el deseo dominante de agradar su naturaleza camal, en lugar de agradar a Dios. Es debido a esto que tenemos que afirmar, que todos los supuestos “creyentes carnales” son en realidad personas inconversas que irán al infierno.

Segundo, cuando Pablo dice "si viviereis conforme a la carne moriréis", está haciendo una declaración general. Es como si dijera, todos aquellos que meten su dedo al fuego serán quemados. Todos aquellos que continúan viviendo bajo el control y el dominio de la carne (el pecado o su naturaleza pecaminosa), morirán eternamente, porque pertenecen a la esfera de los muertos.

Tercero, cuando el apóstol dice, "si por el Espíritu mortificáis las obras de la carne viviréis", simplemente está hablando de la salvación del pecado en términos más completos. Es decir, el propósito de Dios en la salvación de los pecadores es “para que sean santos y sin mancha.” Esta santificación es esencial como preparación para vivir en la presencia en la presencia gloriosa de Dios. “perseguid … la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” (Hebreos 12:14). La mortificación del pecado es una parte esencial en este proceso de santificación. Si no estamos siendo santificados por Dios, pues no vamos en camino a la gloria. Así que, la mortificación es simplemente una etapa en el plan de Dios para sus hijos, tal como lo dice Pablo en Romanos 6:22 "Mas ahora, librados del pecado, y hechos siervos á Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y por fin la vida eterna". En este texto vemos que la santificación está colocada como un medio esencial que nos prepara para la gloria. Este proceso comienza con la liberación del dominio del pecado, este punto es enfatizado en los versículos 2, 6, 14, 17 Y 18 de Romanos capítulo 6. Entonces, si no hemos experimentado primeramente esta liberación, la cual inicia el proceso de mortificación del pecado, esto quiere decir que no tenemos vida espiritual y lo primero que deberíamos buscar en la mortificación del pecado es la conversión.

2 Nota del editor: Esta palabra mortificar ha sido traducida al español como "matar", "hacer morir" y "amortiguar", y se usa en distintas formas. Por ejemplo, a veces significa negarse a gratificar (cumplir) un deseo. En su uso simbólico significa molestar, fastidiar o amargar la vida.

En su uso bíblico, esta palabra significa quitar la fuerza, la vitalidad y el poder de algo a fin de que muera. La palabra incluye la idea de debilitar por falta de alimento o hacer morir de hambre; o privar de la comida o alimento. Esta es la idea que vemos en Romanos 13:14 que dice: "no proveáis para los deseos de la carne", y en la Versión actualizada se traduce como: "No hagáis provisión para satisfacer los malos deseos de la carne". En otras palabras, debemos acabar con cualquier cosa en nuestras vidas que sirva como "comida" para alimentar la naturaleza pecaminosa, negándole toda cosa que le fortalezca o que le ayude a tener fuerza, poder y vitalidad.

En el Nuevo Testamento la mortificación del pecado se des-cribe en términos de una crucifixión.  En el Nuevo Testamento la mortificación se describe en términos de una crucifixión. (Romanos 6:6; Gálatas 2:20, 5:24 y 6:14). La figura es la de una muerte lenta, gradual y dolorosa provocada por la privación. También la mortificación es descrita en términos de violencia, la idea es de hacer "violencia santa" contra el enemigo de nuestras almas. Las palabras de Cristo en Marcos 9:43-47 "córtalo" y "sácalo" corroboran esta idea. Las palabras de Pablo en 1ª Corintios 9:26-27, "pongo mi cuerpo bajo disciplina y lo hago obedecer" nos habla no de violencia física sino espiritual en contra del pecado. Igual, 1ª de Pedro 2:11 también nos hablan de la violencia espiritual: ''Amados, yo os ruego como á extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma".

El pecado lucha y pelea para preservar su propia vida. Pues, no es fácil matar a un enemigo que lucha encontrándose en peligro. Como el mismo autor dice, "Todos aquellos que piensan acabar con el pecado con unos cuantos 'golpes ligeros' se equivocan, porque fracasarán y terminarán siendo muertos por este enemigo."

3 Nota del editor: El autor usa la frase "remanente del pecado" o "los restos de la naturaleza pecaminosa" que todavía mora en los creyentes, para señalar una distinción importante: el pecado que resta y el que reina. La regeneración asegura que los creyentes no pueden continuar viviendo bajo el control del pecado, pero no significa la aniquilación o la destrucción de las raíces del pecado en su corazón. La regeneración no aniquila el pecado, sino que más bien produce un cambio en nuestra relación con todo pecado.

El apóstol Pablo es un ejemplo de esta realidad. Vemos en su vida que algunos pecados fueron mortificados en el momento de su nacimiento nuevo (por ejemplo, su odio hacia los gentiles y cristianos). Otros pecados fueron debilitados por la regeneración (vea Romanos 7:15-25) y algunos permanecieron con mucha fortaleza (vea en 2ª Corintios 12:7-10 su lucha continua contra el orgullo).

GUÍA DE ESTUDIO

1) Describe los dos caminos mencionados en Romanos 8:13, sus características y sus frutos.
2) ¿Qué quiere decir vivir conforme a la carne?
3) ¿Qué bienaventuranza implícita está en lo que Pablo no está diciendo?
4) ¿Qué demuestra una vida de victoria sobre el pecado, de lucha contra  el pecado?
5) Si no somos salvos por obras, ¿cómo es que la Biblia dice, "Si por el Espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis?
6) ¿En qué sentido la mortificación del pecado está ligada con la salvación?
7) ¿En qué sentido la mortificación no está ligada con la salvación?
8) ¿Cuál es la corrección  que le da este pasaje bíblico a la doctrina del "cristiano carnal"?
9) ¿Por qué debemos temer por el pecado que sigue morando en nosotros, si somos salvos para siempre?
10) ¿Cuál es el medio principal para que el creyente pueda mortificar el pecado?
11) ¿Cuál es la diferencia entre la carne que el creyente necesita mortificar, y la carne en que vive el no creyente?
12) El hecho de que aún more en nosotros el pecado, ¿quiere decir que este se enseñorea, o puede enseñorearse de nosotros?
13) El lenguaje figurado usado con la palabra "mortificar" ¿cómo debiéramos entenderlo?
14) ¿Qué quiere decir "mortificar las obras de la carne" y cómo se hace?
15) ¿Cuáles son las promesas que acompañan "el vivir conforme a la carne" y el "mortificar las obras de la carne" y qué indican tales promesas?
16) En el caso exclusivo de un verdadero creyente ¿qué es lo que le mantendrá en el gozo de su salvación, su consuelo y su fortaleza?

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